Es el problema más común y casi nunca es el que parece. Duplicar tu tasa de conversión vale más que duplicar tu tráfico, y cuesta bastante menos. Aquí está dónde suele estar la fuga y en qué orden conviene atacarla.
Tu problema es una de estas, y tratarlas todas a la vez es la forma más cara de resolverlo.
Fuga de visibilidad. No apareces en Google ni en las IAs, y la pauta no alcanza o está mal segmentada.
Fuga de conversión. La web carga lento, no se entiende qué vendes o no hay una acción clara que hacer.
Fuga comercial. Se responde tarde, sin método de seguimiento, o la propuesta llega días después.
Fuga de recompra. No hay correo, ni WhatsApp, ni motivo para volver. Cada mes se empieza de cero.
La aritmética que cambia la conversación con cualquier gerente:
Si tu web convierte 1% y la llevas a 2%, duplicas los clientes sin gastar un peso más en pauta. Y el efecto se mantiene mes a mes.
Esa misma mejora parte tu costo de adquisición a la mitad, que es lo que decide si puedes escalar la inversión o no.
Recién cuando la web convierte tiene sentido subir el presupuesto. Al revés, escalar sobre una web que no convierte multiplica la pérdida.
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El trabajo se define después del diagnóstico, porque no cuesta lo mismo arreglar una fuga de conversión que una de visibilidad. Te armamos una propuesta personalizada gratis con alcance, plazos y precio cerrado — llega en 24 horas y cotizamos en la moneda de tu país.
Lo que nos preguntan las marcas de la región:
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